El mundo necesita un sistema global para detectar y frenar la propagación de enfermedades emergentes de los cultivos
En un artículo publicado en Science, un equipo de expertos abogó por un sistema global de vigilancia de las enfermedades de los cultivos —inspirado en la colaboración que detecta y detiene las pandemias humanas— para proteger el comercio agrícola y la seguridad alimentaria, señalando que se pierde más del 20 % de la producción de los cultivos básicos.
De la misma manera en que las naciones colaboran para detectar y frenar las pandemias humanas, es necesario crear un sistema de vigilancia global para las enfermedades de los cultivos con el fin de salvaguardar el comercio agrícola y la seguridad alimentaria, argumenta un equipo de expertos en Science.
Más del 20 por ciento de los cinco cultivos básicos que proporcionan la mitad del aporte calórico mundial se pierde cada año a causa de las plagas. El cambio climático y el comercio global impulsan la propagación, aparición y reaparición de enfermedades en los cultivos, y las medidas de contención suelen ser ineficientes, especialmente en los países de bajos ingresos. Un Sistema Global de Vigilancia (GSS, por sus siglas en inglés) para fortalecer e interconectar los sistemas de bioseguridad de los cultivos podría contribuir en gran medida a mejorar la seguridad alimentaria mundial, sostiene un equipo de expertos en la edición del 28 de junio de Science.
«Como parte de los esfuerzos para satisfacer la demanda mundial de alimentos —lo que podría implicar aumentar la producción agrícola hasta en un 70 por ciento para 2050—, necesitamos un GSS para reducir los alimentos que se pierden por las plagas», señaló Mónica Carvajal, investigadora del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y autora principal. «Se requiere una gran cantidad de colaboración y debate para actuar con rapidez y evitar brotes que puedan afectar negativamente la seguridad alimentaria y el comercio».
Carvajal y sus colegas esperan que el marco del GSS que proponen cobre impulso en 2020, designado como el Año Internacional de la Sanidad Vegetal por las Naciones Unidas. El sistema priorizaría seis cultivos alimentarios principales —maíz, papa, yuca, arroz, frijol y trigo—, así como otros importantes cultivos alimentarios y comerciales que son objeto de comercio transfronterizo. La propuesta del GSS es el resultado de una reunión científica convocada por el CIAT y celebrada en 2018 en el Bellagio Center de la Fundación Rockefeller, en Italia.
Inspirado en brotes recientes
En 2015, se descubrió la enfermedad del mosaico de la yuca (CMD) en Camboya, pero los hallazgos no se informaron hasta 2016. Para 2018, la enfermedad se había propagado a Tailandia y Vietnam, y actualmente se estima que está presente en el 10 por ciento de las superficies cultivadas de la región, amenazando a millones de pequeños agricultores que cultivan yuca y generan US$4 mil millones en ingresos por exportaciones.
Este año, las autoridades agrícolas de cuatro países —Camboya, Tailandia, Vietnam y la RDP Lao—, con el apoyo de organizaciones de investigación como el CIAT, publicaron un plan de control de emergencia para la CMD en el sudeste asiático.
Carvajal, quien estudió el brote de CMD tras su informe inicial, afirma que un GSS ayudaría a agilizar la actuación ante futuros brotes.
«La pregunta que me formulé fue: ¿por qué se tarda tanto en responder a las enfermedades de los cultivos en algunos casos?», comentó Carvajal. «¿Cuál es la limitación para responder con mayor rapidez desde el principio?».
La propuesta del GSS se basa en las lecciones aprendidas del brote de tizón del trigo (wheat blast) que afectó a Bangladesh en 2016 y del brote bacteriano de Xylella fastidiosa que comenzó a afectar a los olivos en Europa en 2013. La propuesta proviene de un grupo multidisciplinario de expertos del mundo académico, centros de investigación y organismos de financiación que trabajan en temas relacionados con la sanidad vegetal y la salud humana.
¿Qué haría el GSS?
El GSS se centraría en afianzar las redes de personal de «vigilancia activa» y «vigilancia pasiva» que se encuentran en la primera línea de los brotes de enfermedades. La vigilancia activa está integrada por laboratorios en estaciones de inspección agrícola, e inspectores aduaneros y fitosanitarios en fronteras y puntos de entrada. A pesar de su infraestructura formal, se estima que solo entre el 2 y el 6 por ciento de la carga puede someterse a inspecciones efectivas.
El segundo grupo incluye redes informales de agricultores, extensionistas de organizaciones agrícolas nacionales, científicos y agrónomos de centros de investigación y universidades, y especialistas de las industrias agrícolas.
«Para que esta infraestructura sea eficaz, deben reforzarse las conexiones entre los primeros detectores y los responsables de la respuesta posterior, así como coordinar las acciones», señalaron los autores. «Sin embargo, la capacidad de diagnóstico, el intercambio de información y los protocolos de comunicación son inexistentes o están débilmente establecidos en algunas regiones, especialmente en los países de bajos ingresos. Nuestra reflexión sobre muchos brotes de enfermedades es que, ya sea en países de altos o de bajos ingresos, la infraestructura de vigilancia pasiva cuenta con la mayor cantidad de ojos para el monitoreo en campo, pero con la menor coordinación a escala local y global».
El GSS aprovecharía tecnología de vanguardia para el diagnóstico rápido de enfermedades y utilizaría redes de comunicación, incluidas las redes sociales, para compartir información con rapidez. El sistema contaría con centros regionales y constaría de cinco redes globales formales. Estas incluirían una red de laboratorios de diagnóstico, una red de evaluación de riesgos, una red de gestión de datos, una red de gestión operativa y una red de comunicaciones.
«Nuestro equipo se dio cuenta de que existe un gran problema de comunicación, incluso cuando hablamos el mismo idioma y usamos las mismas tecnologías», indicó Carvajal. «Uno de los componentes más relevantes es la red de comunicaciones». El equipo del GSS espera contribuir a los esfuerzos futuros para fortalecer los sistemas de respuesta ante brotes de plagas dentro del Marco Estratégico 2020-2030 de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (IPPC).
«Alentamos a la Reunión de Ministros de Agricultura del G20 anual, al Grupo Banco Mundial y a la FAO, entre otros, a aunar esfuerzos para potenciar la cooperación en favor de un plan de acción plurianual para el GSS propuesto, con el fin de reducir más eficazmente el impacto de las enfermedades de los cultivos y aumentar la seguridad alimentaria mundial», concluyen los autores.
Financiación y apoyo
Los autores expresan su agradecimiento por el apoyo de la Rockefeller Foundation, la Gatsby Charitable Foundation, el BBSRC, BASF Plant Science y la GIZ, y agradecen a Adriana G. Moreira, de la Secretaría de la IPPC y de la FAO/ONU, por sus minuciosos comentarios y aportes. Los puntos de vista y opiniones expuestos en este artículo son el resultado de un debate grupal convocado en el marco del Bellagio Center Conference Program, financiado por la Rockefeller Foundation y el Institute of International Education (IIE). Las opiniones y puntos de vista expresados en este documento corresponden a los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de sus instituciones de origen.